Concurso de Microrrelatos
SUSANA LÓPEZ HERREROS (Reencuentro)
La tarde estaba lluviosa. Tras los ventanales de la residencia, un encorvado anciano, en silla de ruedas, llevaba tiempo con la mirada perdida en algún lugar del pasado. De vez en cuando se le iluminaban los ojillos y una sonrisa desdentada asomaba a su apergaminado rostro.
- ¡Qué tiempos aquellos! -murmuró para sí.
La voz de la enfermera le devolvió a la realidad.
- Don Roberto, quiero presentarle a su nuevo compañero de habitación.
El anciano se dio la vuelta y, abriendo los ojos como platos, exclamó:
- ¡Ostras, Pedrín!